
Una de ellas es esta, lo último de Guy Ritchie, que desde luego no es de lo mejor que ha dirigido.
Ritchie actualiza el mito de Holmes y lo convierte a él y a Watson en una especie de superhéroes de cómic en la época victoriana.
En esta ocasión, su enemigo es Lord Blackwood (un masón que vuelve de la tumba, con permanente cara de mala hostia, dispuesto a dominar el mundo), aunque también hace su aparición el profesor Moriarty. Es decir, que preparaos para una segunda parte.
Los actores no están mal, aunque el que destaca es Jude Law, flemático y muy bien caracterizado como Watson.
Ritchie continúa con su estilo visual tan característico y hay algunas escenas de acción muy conseguidas, pero la peli es aburrida y previsible, así que no la recomiendo en absoluto.
Sed buenos.